Proyecto Educativo de la Escuela de Ingeniería Química

Es una de las nueve Unidades Académicas que componen la Facultad de Ingeniería

El Proyecto Educativo de la PUCV se enmarca en el propósito de ofrecer formación superior de calidad con un sello distintivo.

El Proyecto Educativo se expresa enfocado en los grandes principios y lineamientos que inspiran la tarea formativa, con especial referencia a la misión de la Universidad, a los compromisos que ésta asume respecto a la formación y a la perspectiva de futuro relacionada con la contribución de los egresados a la sociedad.

Desde su fundación, la Universidad nace para contribuir a mejorar, mediante la preparación para el trabajo, las condiciones de vida de las personas que se forman en ella, y también para colaborar, de ese modo, con una ciudad y un país en desarrollo.

Hoy, de acuerdo a los Estatutos Generales, la misión institucional está expresada en los siguientes términos:

La Universidad es una institución dedicada, a la luz de la fe, al estudio que hace posible el descubrimiento y la comunicación de la verdad a través del cultivo de las ciencias, las artes y las técnicas. Este objetivo informará la formación de graduados y profesionales.

Contribuye así a que la cultura humana sea impregnada con la enseñanza de Cristo en su Iglesia, con el propósito de iluminar el sentido pleno del hombre redimido por Cristo y procurar así su desarrollo integral.

La Universidad cumple su misión mediante la creación y comunicación del conocimiento, y la formación de graduados y profesionales.

La tarea de formación la realiza con una identidad propia, representada por los compromisos que este Proyecto Educativo comunica e integra de manera explícita.

Formación con sello valórico distintivo

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se encuentra comprometida con una formación caracterizada por un sentido de trascendencia de la vida humana, y de respeto y promoción de la dignidad de las personas.

Esta característica distintiva se manifiesta a través del cultivo de un conjunto de valores, emanados de la misión institucional y de su propia naturaleza de universidad católica.

Esos valores se encuentran en la base de toda la tarea formativa y se proyectan a lo largo del proceso formador propio de los distintos programas por medio de los cuales se desarrolla. Así también, estos valores permiten que la comunidad académica comparta una misma responsabilidad en la construcción de la sociedad, iluminada por la llamada de la Iglesia.

En la transmisión y cultivo de este sello valórico distintivo ocupan un lugar esencial no solo los programas de formación, sino también el cuidado de las relaciones que dan vida al quehacer institucional y las manifestaciones de discernimiento ético propias de la vida universitaria.

Formación integral

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se encuentra comprometida con una formación integral, orientada por el desarrollo armónico de las distintas dimensiones en que se manifiesten los talentos de sus estudiantes.

Este compromiso significa que la tarea formativa de la Universidad tiene como propósito una sólida formación intelectual y profesional de los estudiantes, así como contribuir a su preparación para una vida plena, tanto desde una perspectiva personal como colectiva.

Esta formación intelectual debe permitir a los estudiantes dominar los fundamentos y las principales líneas de desarrollo de las distintas áreas del conocimiento, tanto como la forma en que se construye ese conocimiento, con el fin de aprender a generarlo. Por su parte, la formación profesional debe permitirles la aplicación de los conocimientos adquiridos, por medio de acciones eficaces que vayan en beneficio de la sociedad y que contribuyan tanto a la solución de problemas como a emprender nuevos desafíos.

Formación de calidad

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se encuentra comprometida con una formación de calidad, orientada a la excelencia y basada en el cumplimiento de las exigencias que los propósitos institucionales imponen al quehacer de todos los integrantes de la comunidad universitaria.

Este compromiso significa que la tarea formativa de la Universidad tiene como propósito:

Asegurar la pertinencia de los programas de formación, a través de un diseño ajustado a las actualizaciones disciplinares y a las exigencias de desempeño profesional que se evidencian a nivel nacional e internacional.

Definir con claridad los resultados de aprendizaje que persigue cada uno los programas de formación, a través de perfiles de egreso públicamente declarados, y la forma en que se evalúa el nivel de logro de esos resultados.

 

Considerar la relación entre las características de las personas que estudian en la Universidad y sus procesos de aprendizaje y, por consiguiente, profundizar permanentemente el conocimiento que se tiene de los estudiantes.

Identificar todas aquellas innovaciones referidas a los procesos de enseñanza y aprendizaje que favorezcan su eficacia, y aplicarlas con los ajustes requeridos por las características institucionales.

Mejorar continuamente la calidad de los programas de formación que se imparten, sobre la base de los resultados obtenidos en procesos sistemáticos de autoevaluación y de evaluación externa.

Formación a lo largo de la vida

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se encuentra comprometida con una formación continua, que se va complementando a lo largo de la vida de las personas.

En consecuencia, la Universidad tiene el propósito de conseguir que:

Los estudiantes y egresados aprendan a enriquecer de manera autónoma su formación y puedan aprender por sí mismos.

El diseño de los programas de pregrado considere que sus egresados continuarán su formación a lo largo de la vida, de acuerdo a sus propios intereses.

Se ofrezcan diversas oportunidades para continuar aprendiendo, orientadas a un universo amplio de personas y de intereses.

Formación que promueve las relaciones de colaboración

La Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se encuentra comprometida con una formación que contribuya a la promoción de la dignidad humana y de una vida en sociedad que incluya a todos en su desarrollo.

Entre otras consecuencias, este compromiso significa:

Reconocer la importancia del diálogo entre las distintas generaciones que forman parte de la Universidad y entre las distintas disciplinas, técnicas y artes que en ella se cultivan.

Vincular los distintos saberes que se cultivan en la Universidad y desarrollar formas de abordar en conjunto problemas complejos.

Participar activamente de redes y asociaciones que potencien los procesos formativos.

Contribuir con la preparación de los estudiantes para responder a los múltiples requerimientos de la sociedad y de una ciudadanía democrática y responsable.

Propiciar la comprensión y el respeto frente a la diversidad y la valoración de las distintas expresiones de la cultura.

Por su parte, la Escuela de Ingeniería Química (EIQ), es una de las nueve Unidades Académicas que componen la Facultad de Ingeniería. Las otras Unidades que la conforman son: la Escuela de Ingeniería Bioquímica, la Escuela de Ingeniería Informática, la Escuela de Ingeniería Industrial, la Escuela de Ingeniería en Construcción, la Escuela de Ingeniería Mecánica, la Escuela de Ingeniería Eléctrica, la Escuela de Ingeniería de Transporte y la Escuela de Ingeniería Civil.

La Escuela de Ingeniería Química cuenta con una declaración explícita de su Misión y Visión, las cuales rigen sus propósitos y objetivos. La Misión de la EIQ es “la formación de graduados y profesionales de la Ingeniería, con vocación de servicio a la comunidad, capaces de aplicar y transmitir en forma competente los conocimientos de sus distintas especialidades; que con rigor académico y espíritu creativo e innovador, dentro del marco valórico de la Universidad, puedan desempeñarse con excelencia, manteniendo un compromiso permanente con el desarrollo de la región y del país”, estando en total coherencia con la Misión de la Universidad, anteriormente presentada.

Por otra parte, la Visión de la EIQ está en concordancia con la Universidad, esta es: “ser reconocida por el nivel de excelencia alcanzado en sus áreas de especialidad, distinguiéndose sus egresados por su sólida formación valórica, excelente desempeño profesional, capacidad de trabajo en equipos interdisciplinarios, preocupación constante por la actualización de sus conocimientos, adaptabilidad para enfrentar situaciones nuevas y habilidad para gestionar cambios en su entorno. Asimismo, reconocer a la Escuela a través de su quehacer en docencia, investigación, extensión y asistencia técnica y por sus aportes al desarrollo regional y nacional”.

Los objetivos estratégicos de la Escuela se agrupan en torno a áreas de desarrollo institucional a saber: Pregrado, Estudios Avanzados, Investigación, Internacionalización, Vinculación con el Medio y Gestión Institucional proponiendo planes de acción específicos en su materia.