¿Somos deudores de la EIQ?

 

 

De: Directorio AEIQ.

 
 
Noviembre, 2006
 
     
 

Hace 50 años el estudio de la Ingeniería Química era prácticamente gratis, señalaba Osvaldo Droppelmann , presidente de la Comisión Financiera de la AEIQ en la Asamblea Anual 2005/2006.

Hoy, esta situación ha cambiado y los alumnos aportan un tercio del coste de formación de un Ingeniero Químico; pero la carrera sigue siendo subsidiada y apoyada por fuentes económicas de origen estatal y privado.

El monto actual de la inversión necesaria para formar un ingeniero químico es del orden de $18 Millones por egresado.

Este capital del que a través de la EIQ hemos sido privilegiados receptores, es altamente rentable, pues considerando el primer sueldo que percibe un ingeniero recién egresado, $ 600 000, el retorno de la inversión se produce en solo 3 años. Para el ingeniero químico que aportó un tercio a la inversión, el retorno se produce en 1 año.

De allí en adelante, la rentabilidad de la inversión es creciente y en beneficio directo del profesional.

No cabe duda que somos deudores de la EIQ.

Es una deuda de gratitud, de reconocimiento que nos debe mover a reflexionar cómo podemos retribuir en parte el saldo de la inversión hecha en nosotros.

La EIQ vive en estos momentos una confrontación con los cambios del entorno derivados de la Globalización y se ve obligada a revisar la malla curricular de la carrera, fortalecer su cuerpo docente y afrontar ella misma un cambio cultural de proporciones.

El Ingeniero Químico Dr. Eduardo Meyer expresó con gran transparencia en la misma ocasión, las razones que han llevado a la EIQ a esta situación, complementando la información entregada por la Sra. Directora de la EIQ María Victoria García, en cuanto a la inminente revalidación que tiene que lograr la Escuela en 2007, exigida por el Ministerio de Educación.

El Directorio de la AEIQ conocedora de estos hechos, creó una Comisión Académica para ir en apoyo al trabajo interno de actualización que afronta la EIQ y una Comisión Financiera destinada a proveerla de fondos económicos.

El Ingeniero Químico Sr. Osvaldo Droppelmann , presidente de la Comisión Financiera , ha invitado a todos los egresados a constituir un Fondo que contribuya con la rentabilidad que su inversión genere, al perfeccionamiento y a la capacitación internacional del cuerpo docente de la EIQ y a la invitación de docentes extranjeros que participen en el quehacer docente de la Escuela.

Es uno de los objetivos contenidos en los Estatutos de la AEIQ.

Sugirió que cada egresado contribuyera por una sola vez en su vida profesional con un monto equivalente al primer sueldo actual de un recién egresado.

Su invitación sorprendió seguramente a los asistentes en la Asamblea que recién entonces se imponían de la situación de la EIQ y de las iniciativas propiciadas por la directiva de la AEIQ.

No obstante recibió el apoyo espontáneo de generosos egresados presentes en la sala que comprendieron de inmediato el motivo de su llamado y vieron la oportunidad propicia para expresar su reconocimiento y gratitud para con la escuela que hizo posible nuestra formación.

Sin embargo, es necesario reflexionar y meditar profundamente los alcances de esta iniciativa y medir el impacto económico que podría tener en sus egresados.

No se trata de una obligación ni de un compromiso formal. Se trata de una contribución apoyada en sentimientos de gratitud de los egresados hacia la escuela que los hizo propietarios de una inversión, Ingeniero Químico.

Si supuestamente este primer sueldo permaneciera invariable durante todo el ejercicio de la profesión, aportarlo a la EIQ en los términos propuestos por Osvaldo Droppelmann, representa solo el 100/12*35 = 0,24% del retorno de la inversión que ha beneficiado al egresado.

Casi insignificante; pero es cierto que sentirse deudor de una retribución impensada, duele y cuesta decidirse a reconocerla.

Por eso Droppelmann sugirió hacerlo en el lapso de 5 años sin perjuicio que el libre albedrío de cada interesado lo mueva a hacerlo en algún momento propicio para él, en su vida profesional. Se trata, al fin del cabo, de un compromiso moral, privado y de conciencia personal.

Utópicamente, si a esta contribución le aplicáramos la rentabilidad del “negocio de las picanas” el aporte sugerido de cada uno del los 540 egresados actuales sumaría $324 millones. Este monto potencial iría en aumento año a año por los aportes de los nuevos egresados durante su ejercicio profesional.

La rentabilidad de un fondo como éste, que dadas las bases consideradas en su dimensión no es imposible de alcanzar, constituiría un apoyo económico relevante para ayudar al desarrollo sustentable y permanente del nivel académico de la carrera.

Los directores de la AEIQ, interpretando a los ya medio millar de egresados de dicha escuela, sentimos que ha llegado el momento de hacernos presentes con acciones y hechos concretos de apoyo a la EIQ.

Estimado colega, no pierdas esta oportunidad para expresar tu gratitud para con la escuela haciendo tu aporte en la medida que tus circunstancias y posibilidades personales lo permitan.