21 de Octubre 2026
En entrevista con el medio ADPrensa, el académico de la Escuela de Ingeniería Química de la PUCV y director del Centro de Minería, Dr. Jaime Morales, abordó la seguidilla de accidentes fatales que ha afectado a la minería chilena durante las últimas semanas. En la instancia, enfatizó la importancia de fortalecer la cultura preventiva, especialmente en la mediana y pequeña minería, y de promover la formación continua en materia de seguridad.
Entre el 23 de septiembre y el 14 de octubre se contabilizaron siete trabajadores fallecidos en seis accidentes ocurridos en distintas faenas del país. Frente a este escenario, el profesor Jaime Morales explicó que, desde la perspectiva académica, estos hechos responden a una combinación de fallas estructurales y conductuales.
“En lo estructural, la gestión y la fiscalización son claves para una buena seguridad en las empresas. En el aspecto conductual, la imprudencia y el exceso de confianza en operaciones rutinarias podrían hacer que los riesgos aumenten, debido a que estos comportamientos provocan un relajo en las acciones de seguridad personal”, precisó.
Ante el desafío de compatibilizar las metas de producción con el objetivo de «Cero Fatalidad», el director del Centro de Minería señaló que las empresas deben considerar la seguridad como un componente esencial de sus objetivos productivos, procurando que ambas dimensiones se desarrollen de manera coordinada.
En este sentido, advirtió que, si bien la cultura de la seguridad se encuentra arraigada en la gran minería, todavía existen desafíos importantes en las operaciones de menor escala. “La cultura de la seguridad es un tema que está bien arraigado en la gran minería, pero aún estamos al debe en la mediana y pequeña, que son las actividades que concentran más riesgos de accidentes”, enfatizó.
El académico también destacó el exceso de confianza como un factor que puede debilitar las medidas preventivas, incluso en organizaciones que cuentan con altos estándares de seguridad. Según explicó, la percepción de que todas las operaciones están bajo control puede llevar a relajar las medidas de protección y supervisión.
“Al tener altos estándares de seguridad, los controles se van relajando porque se piensa que, al tener todo supervisado, no podría pasar ningún incidente. Por ello, la educación en torno a que la seguridad es un pilar fundamental de la producción evita que estos procesos se flexibilicen y permite que sigan siendo efectivos para alcanzar la meta de cero fatalidad”, sostuvo Morales.
Respecto al relanzamiento de las “21 Reglas de Oro de la Minería”, impulsado por Sernageomin, y al aumento de la fiscalización basada en principios de criticidad, el profesor valoró positivamente el fortalecimiento de las campañas preventivas y el incremento de las inspecciones.
Sin embargo, subrayó que la seguridad debe formar parte de la cultura organizacional y constituir una responsabilidad compartida por todos los integrantes de una empresa, no solo por sus jefaturas. En esa línea, destacó la importancia de mantener acciones de prevención durante todo el año.
“Mantener campañas activas todos los días del año permite tomar conciencia del buen uso de las herramientas de seguridad”, subrayó.
Finalmente, Morales relevó el papel que cumplen el Centro de Minería de la PUCV y la academia en la formación de profesionales conscientes de la importancia de la seguridad en los procesos productivos. Asimismo, destacó la necesidad de impulsar programas de formación continua que permitan fortalecer esta cultura a lo largo de toda la trayectoria laboral.
“Debemos ser capaces de desarrollar programas de formación continua que permitan, en cada etapa del desarrollo laboral, asumir una cultura de seguridad arraigada”, concluyó el académico.
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