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Estudiantes del colegio Rubén Castro elaboran bioplásticos a partir de leche en taller de Ingeniería Química

En el marco de los Talleres con Ingenio 2026, iniciativa organizada por la Facultad de Ingeniería de la PUCV para acercar sus distintas disciplinas a estudiantes de establecimientos educacionales de la región, el martes 28 de julio se realizó en los laboratorios de la Escuela de Ingeniería Química el taller "Elaboración de bioplástico a partir de leche".

La actividad fue impartida por la académica Dra. Suleivys Nuñez y reunió a 20 estudiantes de primero medio del Colegio Rubén Castro, quienes tuvieron la oportunidad de conocer, mediante una experiencia práctica, cómo es posible obtener un bioplástico a partir de un recurso de uso cotidiano como la leche.

El taller tuvo como objetivo obtener un bioplástico mediante la precipitación ácida de la caseína presente en la leche, seguida de su conformado y secado, permitiendo evidenciar la transformación de una proteína natural en un material sólido con propiedades plásticas.

Durante la actividad, los estudiantes desarrollaron paso a paso el procedimiento experimental. En primer lugar, midieron 200 mililitros de leche utilizando una probeta para posteriormente transferirla a un vaso precipitado. Luego calentaron la muestra hasta alcanzar los 70 °C sobre una placa calefactora con agitación constante mediante un agitador magnético. Posteriormente, agregaron vinagre para provocar la precipitación de la caseína, homogeneizaron la mezcla y esperaron entre uno y dos minutos para completar el proceso. Una vez precipitada, filtraron la caseína utilizando un colador sobre una toalla absorbente, la secaron cuidadosamente y le dieron la forma deseada antes de depositarla en una placa Petri. Finalmente, el material fue curado en una estufa de aire a 100 °C durante 10 minutos, debiendo completar el secado en sus hogares.

El estudiante de primero medio Luciano Pérez destacó la experiencia señalando que "lo pasé muy bien, estuvo muy entretenido y pude aprender muchas cosas. Sí se demoró un poco más de lo habitual, lo que dificultó un poco el trabajo de nuestro equipo, pero finalmente logramos hacer la figura que queríamos, un corazón. Fue una experiencia nueva para nosotros".

Por su parte, Martín Cubillos valoró la instancia como una oportunidad de aprendizaje, indicando que "me pareció una experiencia muy buena, algo que no hacemos todos los días. Encuentro que es una muy buena oportunidad para aprender y resulta muy interesante para motivarnos a estudiar en la universidad".

El desarrollo del taller contó además con el apoyo del estudiante del Magíster en Ingeniería de Procesos Sebastián Plaza, junto a las ayudantes de laboratorio Mayerli Jiménez y Sofía Carrasco, esta última egresada de Ingeniería Civil Química.

Respecto de su participación, Sofía Carrasco destacó el valor formativo de la experiencia. "Fue una experiencia muy enriquecedora, porque uno conoce a estudiantes con los que normalmente no está acostumbrado a trabajar. Explicar conceptos que para nosotros pueden parecer cotidianos, pero que para ellos son completamente nuevos, representa un desafío muy interesante. Además, trabajar en equipo y liderar grupos permite desarrollar habilidades blandas que son fundamentales tanto para la vida profesional como personal", señaló.

 

 

 

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